el perdón
junio 1, 2013 § Deja un comentario
La cultura cristiana es una cultura del perdón. El perdón va por delante, como quien dice. De ahí que cristianamente, la salvación se nos dé como la misericordia de ese abandonado de Dios con el que Dios se identifica. Ahora bien, nadie puede comprender las dimensiones de esta misericordia, si previamente no se siente hundido en el pozo de una imposible redención. Esto es, si previamente no se experimenta a sí mismo como condenado por Dios, como incapaz de Dios. Mientras demos por hecho que somos de los buenos; mientras no entendamos nuestra felicidad como impiedad, nuestra entera existencia como la de aquellos que pasan de largo, haremos de ese perdón —de esa medida de gracia— un buen rollo. En este sentido, cuando prescindimos del juicio, cuando hacemos de la compasión una simple inclinación, cuando el pobre es simplemente el destinatario de nuestra caridad y no aquél que, al mirarnos, interrumpe la continuidad de nuestra existencia, cuestionándola de raíz, hacemos del cristianismo simplemente una religión de los buenos sentimientos. Y para este viaje, sin duda, no hacen falta las alforjas de la fe.