no hay visiones de Dios

junio 14, 2013 § Deja un comentario

No hay acceso sensible a Dios. O mejor dicho, nuestra sensibilidad no puede captar a Dios. En cualquier caso, solo es posible captar sensiblemente los diferentes modos de la divinidad, pero no a Dios. Si Dios es real, Dios solo puede mostrarse de un modo u otro, esto es, como un dios… u otro. Y, así, para unos Dios se da como el poder configurador del cosmos, para otros como la Nada, para otros como la Luz… Desde esta manera de entender las cosas de Dios, Dios sería como ese paisaje que siempre es visto desde un punto de vista u otro, siendo que no hay algo así como la visión del paisaje como tal. Ahora bien, quien dice esto debería admitir que Dios, en sí mismo, solo puede ser pensado. Como el paisaje como tal. O la cosa como tal. Y, si esto es así, entonces Dios en sí mismo no posee otra entidad que la de lo abstracto. Como dicen los judíos, Dios, en sí mismo, es un puro nombre, un Dios aún por ver. Para que el nombre Dios resulte religiosamente significativo tiene que insertarse en el entramado de relaciones que constituye un mundo. Ahora bien, por eso mismo, las diferentes visiones de Dios pueden llegar a ser inconmensurables. Del mismo modo que la visión de un trofeo no es conmensurable con la de quien ve esa misma cosa como un simple pedazo de metal. Quien ve esa cosa-ahí como un trofeo no ve lo mismo que aquel que ve un trozo de metal. Sin duda, ven la misma cosa, pero no pueden verla como la misma cosa. El hecho de que se trate de lo mismo solo es accesible a la reflexión, aquella que abstrae, precisamente, el puro estar-ahí de la cosa del hecho de que esa misma cosa se muestre de un modo u otro. El monoteísmo bíblico comprendió mejor que ninguna otra religión que Dios en sí mismo se vacía de divinidad. Que quien se encuentra sometido a Dios no se encuentra sometido a un modo de darse de Dios. Que todo darse de Dios como divinidad solo es posible negando el carácter divino de la divinidad al uso. Quien se encuentra sometido a Dios se encuentra sometido al puro nombre de Dios… y a todo cuanto ello implica, en concreto, a la Ley que deriva de esa falta de Dios. Posiblemente aún no hayamos entendido del todo que la crítica a idolatría no puede entenderse en los términos de la disputa religiosa en el marco del politeísmo: como si lo único que estuviera en juego fuera qué dios es el más fuerte, el más válido como dios. Quien proclama que YWHW es el único Dios, sitúa a YWHW fuera de la competición religiosa —de la comparación con otros dioses—. Ni siquiera admite la posibilidad de que, por aquello del buen rollo, la competición terminase en tablas. En este sentido, la declaración monoteísta solo puede comprenderse como una crítica a la religión. Un creyente es aquel que hecha a Dios en falta en la divinidad al uso. Dios, para el creyente, solo puede darse sensiblemente como ídolo. En nombre de Dios, nunca mejor dicho, hemos de actuar como si Dios no existiera. Pues donde Dios se da como divinidad, los hombres tendemos a dejar a los dejados de la mano de Dios en manos de dios. Cuando lo cierto es que solo donde Dios se vacía de divinidad, la víctima puede obligarnos como Dios. Para el monoteísmo, por tanto, Dios no se da como la luz o la nada o la energía chupicuántica, sino que es la víctima —el huérfano, la viuda, el extranjero…— la que se da como Dios. De ahí que el monoteísmo bíblico no pueda entenderse como una visión de Dios entre otras. De hecho, si Dios es invisible —que lo es— Dios, como tal, no puede verse de un modo u otro. Esto es Biblia. Esto es judaísmo. Y esto es, también, cristianismo. La diferencia entre el judaísmo y el cristianismo es que, para el segundo, la víctima que nos sitúa en la correcta relación ante Dios no se da, de entrada, como la exigencia de Dios, sino como su medida de gracia. O mejor dicho, que el perdón de Dios no es el premio que recibe el justo, aquel que cumple con la Ley de Dios, sino la condición misma de nuestra justificación, de nuestra aptitud para responder a la voz imperativa de Dios, aquella que nace, precisamente, de los estómagos vacíos, los cuerpos humillados, las gargantas secas.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo no hay visiones de Dios en la modificación.

Meta