escribir en la oscuridad (2)
junio 22, 2013 § Deja un comentario
La gente que me rodea y yo mismo —esto es lo que siento— pagamos un precio muy alto por culpa del estado de guerra permanente: la disminución de la «superficie» del alma que entra en contacto con el mundo violento y amenazador del exterior; la limitación de la facultad —la voluntad— de identificarnos, aunque sea mínimamente, con el dolor ajeno; la suspensión de todo juicio moral y la desesperación ante la imposibilidad de entender lo que realmente pensamos en esa situación aterradora, engañosa y compleja, tanto moral como prácticamente. Por eso tal vez creemos que es mejor no pensar ni saber, que es mejor dejar la tarea de pensar, actuar y establecer normas morales en manos de los que seguramente «saben más».
David Grossman