la ambigüedad
junio 22, 2013 § Deja un comentario
Es un hecho que todo se encuentra atravesado de ambigüedad. El pecho de una madre te alimenta, pero también te ahoga. Los amantes no pueden vivir el uno sin el otro, pero al precio de caer en la obviedad de los dias. Los niños son inocentes, pero por eso mismo también crueles. La seducción es ilusión, pero, por eso mismo, también una trampa. Podemos quedar fascinados por el cuerpo de Kate Upton, pero solo porque olvidamos su mal olor. Hay mito donde dejamos a un lado la ambigüedad de cuanto nos traemos entre manos. Hay mito donde separamos las dos caras de la moneda, donde creemos que puede darse la cara sin la cruz, la luz sin la oscuridad. Pero ya sabemos que cuando separamos las dos caras de la moneda nos quedamos con algo sin valor. El mito es, así, ignorancia. Por ejemplo, cuando religiosamente separamos a Dios del hombre (y viceversa), la vida de la muerte, el amor de nuestra incapacidad para amar. De ahí que el cristianismo, ese antimito, deje en manos de Dios el conocimiento, la resolución de la ambigüedad. Mientras tanto, acaso no podamos hacer otra cosa que obedecer con las manos sucias.