la transformación
julio 23, 2013 § Deja un comentario
Todo con el tiempo acaba siendo otra cosa. El éxito es siempre un malentendido. El amor termina siendo un oficio, un buen oficio, en el mejor de los casos. Grégoire Ahongbonon, después de cien mil locos, dejará de ver a Dios atado a los árboles… aun cuando siga desatándolos. Jesús de Nazareth, el que tuvo a Dios de su lado, murió como un abandonado de Dios. De hecho, ni siquiera llegamos a poseer el sentido de una vida que se encuentra por entero sometida a Dios. Ya fue dicho: al fin y al cabo, somos siervos inútiles. La verdad de lo que hacemos en verdad no nos pertenece, Hay que hacer lo que hay que hacer. Y del significado, ja en parlarem.