chimpancés
julio 24, 2013 § Deja un comentario
Dejando a un lado la necesidad de satisfacer nuestros impulsos más o menos elementales, lo cierto es que la mayoría, en el fondo, vive a lomos de una sola pregunta: ¿a quién le gustaré? ¿Quién me confirmará en lo que valgo? Pero esta no es la pregunta que nos saca de las casillas de la bestia, sino ¿cómo podré satisfacer mi deuda? El problema, mejor dicho, el síntoma es que, de entrada, no creemos que estemos en deuda con nadie.