misiones

julio 25, 2013 § Deja un comentario

El espíritu misional va con el evangelio. Id y anunciad... Ahora bien ¿qué se trata de anunciar? Como es sabido, el cristianismo se expandió con la Cruz y la espada. Quienes fueron evangelizados en el espíritu de la cristiandad, fueron convencidos con los argumentos de siempre: el Dios verdadero es, sencillamente, el más poderoso. Ocurre aquí lo que ya ocurría en los tiempos bíblicos: que los pueblos derrotados abandonaban a sus dioses como quien deja de contratar una compañía de seguridad… que no da seguridad. Obviamente, esta evangelización —la que se limita a exponer las sentencias del catecismo sin el background de sufrimiento y violencia que las hace inteligibles— no tiene sentido y menos en un mundo que admite la pluralidad cultural. Por eso, hoy en día el espíritu misional o es evangélico o, simplemente, no tiene razón de ser. Esto es, o se dirige a los pobres o no es evangélico, sino cultural. Pues, lo que hay que anunciar es que el Mal no tiene la última palabra. Que en nombre de Dios es posible salir con vida de un mundo sin piedad, un mundo de violencia y muerte. Ahora bien, esto solo pueden aceptarlo quienes habitan, precisamente, en los pozos de miseria de este mundo, quienes han perdido toda esperanza en las posibilidades del hombre. (Otra cuestión es si el cristianismo habría sobrevivido sin cristiandad. Pero esta es, efectivamente, otra cuestión.)

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo misiones en la modificación.

Meta