de dioses y hombres
agosto 2, 2013 § Deja un comentario
Si la posibilidad de que Dios habite entre los hombres no nos llena de estupefacción es porque damos por hecho de que un dios es como los hombres pero en más: más bello, más fuerte, más misericordioso… Pero la diferencia entre Dios y el hombre no es de grado, sino de naturaleza. De ahí que la cuestión es de qué hablamos cuando hablamos de Encarnación. No solo porque quepa preguntarse si un dios puede amarnos, sino porque también está en el aire que deba (o quiera) hacerlo. Para cualquiera que sepa qué significa la palabra «Dios» la posibilidad de un descenso es sencillamente absurda.