vacaciones con Celso (2)
agosto 5, 2013 § Deja un comentario
… por lo que respecta a Jesús, pretenden [los cristianos] que después de su muerte se apareció en persona a sus compañeros; en persona —aunque debería entenderse su simulacro o imagen, la pálida sombra de los muertos de la que habla Homero— y pretenden, por eso, reconocerlo como Dios. Tales apariciones póstumas son moneda corriente en todas las literaturas. Aristeo de Proconesia, después de haber desaparecido milagrosamente, se dejó enseguida ver en varios lugares y según diversos testimonios. […] Igualmente nadie considera hoy como un dios al hiperbóreo Aris, que poseía incluso el poder prodigioso de transportarse de un lugar a otro con la rapidez de una flecha. Tampoco nadie considera como dios a Hermitomo el de Clazomene, de quien, entre otros rasgos sorprendentes, se cuenta que su alma, escapándose del cuerpo al que daba vida, erraba de aquí para allá sola y libre. Ni consideran dios a Cleómenes de Astipaleia, quien encerrado en una caja tapada y claveteada, no fue encontrado en ella: los que partieron la caja verificaron que se había volatilizado por efecto de algún poder maravilloso.
Celso