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agosto 13, 2013 § Deja un comentario
No deja de resultar curioso cómo nos decimos las cosas. Por ejemplo, los pakistaníes (que así es como se llama a los psicólogos en los institutos públicos: pá-qué-están) suelen emplear la expresión «familia desestructurada», intentando, así, justificar su sueldo. Como esos economistas que por el simple hecho de pronunciar cashflow creen que están por encima de los tenderos del barrio. Con lo sencillo que sería decir simplemente «destrozadas». Ahora bien, es obvio que las «desestructuras» no apestan como suelen hacerlo aquellos que se despiezan entre sí. Como no suena lo mismo decir cashflow negativo que decir que aquí no vende ni Dios. Con las «familias desestructuradas» podemos irnos de fiesta. Difícilmente, con los restos de un naufragio.