la metáfora de Isaac Asimov
agosto 13, 2013 § Deja un comentario
La vida de cada uno ¿vale por sí misma o solo bajo determinadas circunstancias? Si fuera esto último, entonces deberíamos admitir que el valor es relativo a esas circunstancias o, por decirlo de otro modo, que la vida de cada uno no es que sea valiosa, sino que solo se muestra como tal desde ellas. Así, únicamente desde ciertas circunstancias la vida de cada uno nos parecería valiosa. En este sentido, es conocida la metáfora de Isaac Asimov. Si en casa hay dos personas, cada una de las cuales posee su propio baño, fácilmente creeremos que esas personas tienen derecho a un baño individual. Ahora bien, si esa misma casa estuviera habitada por más de cien personas, tarde o temprano llegaríamos a preguntarnos quién tiene más derecho a utilizar esos baños, durante cuanto tiempo, etc. Y si en lugar de cien, tenemos cien mil es inevitable que de facto muchos no puedan usar el baño… aun cuando, sobre el papel, tengan derecho a utilizarlo. Esto es, en una sociedad enormemente masificada los derechos individuales tienden a desaparecer. Evidentemente, la metáfora presupone que no cabe construir más baños en proporción al incremento de los habitantes de la casa. En cualquier caso, parece que estemos forzados a concluir que la vida humana no tiene el mismo valor cuando somos unos pocos que cuando somos cien mil millones. Ocurriría aquí como con el dinero: cuanto menos se tiene, más se valora. Sin embargo, quien a partir de la metáfora concluye que la vida humana solo a veces se muestra como valiosa y que, por tanto, en sí misma no posee valor es porque ha caído en esa falacia tan típica de la modernidad que consiste en reducir las cosas que vemos a las condiciones de la visión, pues bien pudiera ser que el valor intrínseco de la vida humana solo pudiera revelarse desde ciertos puntos de vista. Que la vida humana posea un valor en sí misma no significa que dicho valor se ponga de manifiesto desde cualquier circunstancia. Así, de la metáfora no se sigue necesariamente que el valor de una vida dependa del contexto. Es posible que uno de los prejuicios más asentados de los tiempos modernos —aquel que nos obliga a decir que todo es según el cristal con que se mira— sea, en definitiva, una falacia lógica.