resiliencia

septiembre 16, 2013 § Deja un comentario

Es sabido que los antiguos gnósticos estaban convencidos de que en lo más profundo del alma humana habitaba una chispa divina que era necesario liberar de las ataduras de la corporalidad. Se entendía que los hombres participaban de la sustancia divina de modo que, tras determinadas prácticas, por lo común, de cuño ascético, acabarían siendo capaces de actuar según el modo de ser de Dios. Hoy en día, siguen sorprendiendo ciertas conductas excepcionales: hombres y mujeres capaces, por ejemplo, de superar el trauma de los campos de exterminio o de perdonar a quien les torturó o, lo que es peor, a quienes hicieron desaparecer a sus hijos. Ahora bien, ya no podemos ver esas conductas como debidas a Dios. En cualquier caso, entendemos que obedecen a una capacidad del hombre. Hablamos, por ejemplo, de la resiliencia. Pues bien, esta es la cuestión: qué nos obliga, hoy en día, a hablar de Dios y no solo del hombre. Esto es, por qué Dios, donde Dios ha dejado de ser una categoría explicativa. Así, el único modo de responder cristianamente a la pregunta es mostrando que Dios, en verdad, nunca fue una buena explicación. Pero esto es, precisamente, lo que no están dispuestos a admitir quienes siguen siendo religiosamente cristianos. Luego nos extraña que quienes se hacen según qué preguntas no quieran saber nada del mito cristiano.

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