filo-
septiembre 18, 2013 § Deja un comentario
El que ama nunca alcanza lo amado. Este es, así, el dato: que nada hay de verdadero en lo que podamos retener. De ahí que lo verdadero se nos muestre necesariamente, bien como por-venir —como algo que siempre se encuentra por ver—, bien como pérdida. En cualquier caso, como la posibilidad misma de lo imposible.