un billete de quinientos euros

septiembre 18, 2013 § Deja un comentario

Como decíamos la cuestión no es si existe Dios o no, sino, si en el caso de existir, aún podríamos admitirlo como Dios. Ciertamente, el sujeto que se encuentra bajo el influjo de poderes extraños —invisibles— no es el mismo para el que una fuerza es simplemente una fuerza. No se trata de que el primero suponga una cosa y el segundo, otra. El yo que se encuentra presente en ambos casos no es el mismo yo solo que con creencias distintas. El salto entre un tipo de conciencia y otro es análogo a un salto evolutivo. De ahí que para el sujeto moderno sea imposible creer a la antigua, esto es, encontrarse en la situación de quien depende enteramente de Dios. El mundo al que pertenece ya no puede admitir a Dios como Dios. Por eso la cuestión no es si hay o no hay Dios, sino si en nuestro mundo puede haber un Dios. O, por decirlo de otro modo, si aún somos capaces de Dios. En este sentido, el esfuerzo de muchos contemporáneos por mantenerse en la fe de los padres sería semejante al que haría un aborigen australiano para ver un billete de quinientos euros como un billete de quinientos euros, pues para él un billete de quinientos euros no puede ser más que un pedazo de papel.

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