amar la Torá más que a Dios
septiembre 19, 2013 § Deja un comentario
Un creyente no es aquel que supone que hay Dios como quien puede suponer que hay vida en Marte, sino aquel que se encuentra sometido al Mandato de Dios, su Voluntad, su Ley. Ahora bien, aquel que se halla en la situación de responder a Dios es, precisamente, aquel que ya no puede suponer nada de Dios. Lo hemos dicho muchas veces: cumplir con la voluntad de Dios solo es posible sin Dios mediante, a la sombra de los árboles de Getsemaní. Pues solo donde Dios deja de darse por supuesto pueden los hombres responder al clamor del pobre como si se tratara del clamor mismo de Dios. Será cierto que el otro —el extranjero, el leproso, el hediondo— se revela como hermano donde Dios deja de amparar nuestra existencia, donde el mundo deja, al fin y al cabo, de ser un hogar. Y es que desde Dios mismo, Dios en verdad nunca fue el tema.