oración y sacrificio

septiembre 25, 2013 § Deja un comentario

Para quienes estaban acostumbrados a tratar con dioses o espíritus —quienes se los tomaban en serio ofreciendo el inevitable sacrificio—, debieron quedar un tanto descolocados cuando algunos comenzaron a tutear a Dios, a invocarle con el corazón. ¿Cómo es posible que los dioses puedan llegar a escuchar lo que se cuece en la interioridad de los hombres? ¿Es que acaso poseen también poderes telepáticos? Sin embargo, porque no cabe otra relación con un dios existente que la que supone un trato tangible, es posible que las primeras oraciones del corazón tuvieran más que ver con un predisponerse al trato que con un verdadero trato, como si dichas oraciones fueran el equivalente espiritual de las técnicas de calentamiento de un corredor de fondo. En este sentido no debería extrañarnos que quienes poseían una típica sensibilidad religiosa recelasen en su momento de quienes hicieron de la relación con Dios —y no solo de la interiorización de dicha relación— un asunto interno. De ahí que el paso de una religion ritual a otra del corazón no pueda comprenderse como una vuelta de tuerca de la sensibilidad religiosa, sino como su impugnación. Pues solo hace falta que pasen unos cuantos siglos para que entendamos que lo que nace en nosotros termine igualmente con nosotros. Esto es, para que nos demos cuenta de que, tarde o temprano, un Dios íntimo acaba siendo algo demasiado nuestro para que podamos admitirlo como Dios. Quizá por eso mismo no sea casual que el ateísmo surja de una cultura cristiana. Aunque también es cierto que probablemente no habría interioridad, si Dios no hubiera sido capaz de escudriñar los corazones.

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