introducción a la metafísica (o un poco de delirio)

septiembre 26, 2013 § Deja un comentario

Si pueder ver cosas es porque hay en esas cosas algo que no puedes ver (precisamente el hecho de que sean algo-ahí). Si puedes tener entre tus manos algo es porque el carácter otro de ese algo se te escapa de las manos. La experiencia de lo otro es la experiencia de que tiene que haber algo otro-ahí, en lo que vemos. Pues lo cierto es que la alteridad no se da como presencia sensible, como eso que constatamos simplemente abriendo los ojos. La alteridad solo puede ser reconocida, dicha, pensada. La irrupción de la alteridad solo es posible donde caes en la cuenta de que pierdes aquello que posees. Aquello otro del otro es, precisamente, el hecho de que el otro, en cuanto tal, se encuentra absolutamente fuera de ti. El otro es en tanto que no se da sensiblemente, en tanto que no existe (y solo lo que no existe puede ser en verdad). El encuentro con el otro solo es posible, así, como desencuentro, pues lo otro del otro es, precisamente, lo que no podrás retener. De ahí que cuando dejas a un lado el modo alimenticio de la existencia, tarde o temprano, te das cuenta de que, debido a la inaccesibilidad misma de lo real (de lo enteramente otro), tan solo hay lo que parece. (Pero esto último ya es zen).

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