la verdadera pregunta por el más allá
septiembre 30, 2013 § Deja un comentario
Podríamos decir que hay dos posiciones básicas: la de quien cree que es el centro de tot plegat y la de quien se siente en medio o formando parte de una realidad que le supera por entero. En el primer caso, todo se da según la medida del propio interés o sensibilidad. En el segundo, el todo es, precisamente, lo que no se da. Como si, al fin y al cabo, lo real fuera lo que no acaba de tener lugar en la experiencia misma de lo real. La primera posición es, hoy en día, común, esto es, vulgar. La segunda constituiría, por contra, la propia de aquellos que aún poseen una mínima sensibilidad religiosa. Es la posición de la criatura, del dependiente, de aquel que se siente a sí mismo en manos de. Por eso, la cuestión no es si hay o no hay «más leña que la que arde», pues hay que ser muy cerril para no darse cuenta de que no somos el centro del universo. Aquí la cuestión —aquella de la que pende el futuro del cristianismo— es si esa realidad que nos supera y de la que dependemos por entero posee o no un carácter personal. Esto es, si Dios es un Tú o, más bien, un Ello.