antiHamlet

octubre 22, 2013 § Deja un comentario

Ser o no ser: esta no es la cuestión. Mejor dicho: esta no es una cuestión que podamos resolver directamente. Quien lo intenta, tarde o temprano acaba ahogado en las aguas de Narciso. La cuestión es: a qué responde —a qué obedece— mi existencia. Y el ser, la integridad, de darse, se dará por añadidura. De hecho, esto ya fue escrito en su momento: que seamos o no dignos de la vida que nos ha tocado en suerte es algo que no podemos determinar en el presente. Nadie puede decir honestamente de sí mismo que vale. Hay que esperar hasta el final de los tiempos. Hay que esperar el Juicio (esa imagen de nuestra incompetencia con respecto al valor). O lo que viene a ser lo mismo, para quien ha hecho de su vida una respuesta, la cuestión del valor es pospuesta sine die. Como si, al fin y al cabo, la cuestión sobre el valor —la significación, el sentido— de la propia existencia importase bien poco. Lo dicho: se trata de responder. Y del resto Dios dirá.

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