platónicas (3)
noviembre 16, 2013 § Deja un comentario
El carácter enteramente otro de lo real permanece siempre más allá de su manifestación sensible. O, por decirlo de otro modo, la alteridad del otro solo puede darse sensiblemente como algo, en definitiva, mío, esto es, como algo relativo a los moldes de mi receptividad. De ahí, que la alteridad solo pueda ser reconocida —o proclamada—, en ningún caso, constatada. Lo real no puede incorporarse definitivamente al mundo. Es decir, lo real solo aparece como apariencia. No debería extrañarnos, pues, que la experiencia de lo real solo pueda darse, bien como nostalgia, bien como promesa.