integrales
noviembre 24, 2013 § Deja un comentario
La pregunta por la integridad deviene acuciante cuando te das cuenta que eres mezcla: que depende de con quién o dónde saldrán aspectos de ti que preferirías no haber visto jamás. ¿Eres un chico duro o, por el contrario, un buen muchacho? ¿Acaso, un artista? Ni lo sueñes. En la intimidad, no coincides con ninguno de tus aspectos. Te extrañas de lo que demás llegan a ver en ti. Pero ¿es que no se trata de eso, de seguir en la propia ignorancia? Toda integridad es un espejismo. De ahí que no quepa hacer otra cosa que obedecer. La cuestión es a qué.