la bondad de Dios
diciembre 8, 2013 § Deja un comentario
Un antiguo tenía muy claro qué significa la palabra «dios». Por eso debió resultarle tan extraña la fe cristiana en la bondad de Dios. ¿Cómo podía siquiera suponerse, tratándose de la divinidad? Es como si una hormiga, de repente, proclamase que los hombres, en verdad, las aman: algo del todo insensato para las hormigas que saben perfectamente quienes somos los hombres. Quizá por eso el paso, por otra parte tan natural en los territorios «progres», de la fe en la bondad de Dios a la divinización de la bondad sea el mayor síntoma de que ya no sabemos qué hacer con el nombre de Dios. Mejor dicho, con la desproporción, el escándalo que supone creer en la humanización de Dios.