teoría de las revoluciones científicas
diciembre 17, 2013 § Deja un comentario
La figura del creyente y la del no creyente son incomensurables. Contra lo que suele decirse, no se diferencian por lo que tienen en mente —por lo que llegan a suponer acerca de Dios—, sino por su posición existencial. Pues en el primer caso, el yo se encuentra sujeto a lo que de algún modo le supera, mientras que para el segundo, todo cuanto le supera es, a lo sumo, objeto de una experiencia estética. La diferencia es, así, análoga a la que pueda mediar entre quien se halla metido en la escena y el espectador.