back the basics (1)

enero 8, 2014 § Deja un comentario

Nuestra afirmación sobre Dios solo es posible como afirmación de Dios. Dios es el dato inicial o no es Dios, sino a lo sumo una idea de Dios. Esto es, con respecto a Dios lo primero no es la posibilidad de Dios —nuestro supuesto acerca de Dios—, sino su efectividad. La cuestión no es, por tanto, si cabe verificar en algún sentido nuestra idea de Dios, sino si nos encontramos en esa situación en la que lo primero es, precisamente, la irrupción misma de Dios. Dios es interrupción y, por tanto, violencia. Ahora bien, Dios únicamente puede irrumpir como aquél que interrumpe nuestra existencia en nombre de Dios, es decir, como aquél que aparece en la des-aparición de Dios. La interrupción del huérfano, la viuda, el extranjero… es la interrupción misma de Dios. Así, quien puede poner entre parentesis su idea de Dios —quien puede cuestionar su creencia— es aquel que no se halla, precisamente, violentado por el huérfano, la viuda, el extranjero. El hombre, propiamente, no puede poner en cuestión a Dios, sino a lo sumo su crencia acerca de Dios. De ahí que solo quien no se encuentra ante Dios puede poner bajo sospecha su idea de Dios. En verdad es Dios quien pone en cuestión al hombre. Por eso podemos decir que, con respecto a Dios, las situaciones en las que podemos encontrarnos son, de por sí, inconmensurables: o bien nos encontramos en la situación de quien puede cuestionar su creencia acerca de Dios (y, por tanto, en la situación en la que no puede haber Dios que valga), o bien en aquella en la que somos cuestionados por Él.

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