algo gracioso

enero 29, 2014 § Deja un comentario

Quien cree que se halla en el lado de los buenos —quien se cree bona gent—; quien se confiesa culpable por esos pecadillos de la gula o de los malos pensamientos… no tiene nada qué hacer ante Dios. Fácilmente, confundirá la experiencia de la gracia con el estado de sorda satisfacción de aquellos a los que las cosas de la vida les van lo suficientemente bien. La bona gent suele ser amable. Pero sus espaldas difícilmente soportarían el peso de Dios. Los evangelios son muy claros al respecto: solo quien se siente indigno de alcanzar la pureza divina, solo quienes se dan asco a sí mismos por pasar de largo —los zaqueos, las putas, los publicanos de los textos bíblicos— pueden admitir que existen bajo una medida de gracia. Y nosotros erre que erre promocionando el cristianismo del buen rollo. Como si Dios estuviera de nuestra parte. Como si el nazareno no hubiera dicho que los últimos serán los primeros. On vas a parar.

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