Messiah (2)
febrero 3, 2014 § Deja un comentario
El mesianismo no es, estrictamente, una esperanza, sino un esperar el poder esperar. Pues quien ha visto el rostro de Satán —quien ha sufrido en sus carnes la opacidad del Mal—, ya no puede esperar por sí mismo sin caer en la ilusión. Quien se ha quedado sin futuro no puede confiar en el mito, esperar la intervención de un deus ex machina, ni siquiera bajo la forma indirecta del enviado. De ahí que el mesianismo judío sea algo muy extraño. Y es que no consiste simplemente en aguardar al enviado de Dios, sino en permanecer a la espera de poder creer —confiar— en Dios. Pues sin un Mesías que soporte sobre sus espaldas el peso de Dios, no puede haber Dios entre los hombres. Lo que está en juego no es, por tanto, el cumplimiento de una expectativa acerca de la intervención de Dios, sino la fe en Dios mismo. Sin Mesías no hay Dios que valga. El cristianismo acaso sea más profundo de lo que sospecharon sus críticos.