de fiesta en fiesta
febrero 20, 2014 § Deja un comentario
Esa chica atractiva de la fiesta cuyo rostro no consigues ver (porque está de espaldas y no hay modo de que se dé la vuelta) es más real que aquellas mujeres cuyo rostro ves a diario, las cuales se te dan según la medida de tu gusto. La primera mujer es sagrada. Las segundas, profanas. Luego, cuando puedes verle la cara, te das cuenta de que es la más horrible que hayas visto jamás. Y encima te pide bailar con ella. Más adelante puede que te des cuenta de que en verdad no podrás bailar con otra. Afortunadamente. A esto se le llama revelación.