aborto

febrero 22, 2014 § Deja un comentario

No falla: cuando González-Faus escribe sobre el aborto (http://blog.cristianismeijusticia.net/?p=10653&lang=es), diciendo entre otras cosas, que no parece que aquí podamos hablar del derecho sobre el propio cuerpo, al instante le saltan a la yugular las chicas progres del corrillo cristiano. Podemos discutir, si el feto, antes de las famosas catorce semanas, es o no es humano. Podemos admitir que, mientras no esté formado el sistema nervioso, ahí todavía no hay más que un montón de células. Pero quizá no sea ese el tema. Pues la discusión, si ésta se ha de guiar por razones y no solo por prejuicios, es aquí interminable. Uno podría legítimamente preguntarse, pongamos por caso, por qué resulta decisivo que haya un sistema nervioso por en medio. Las vacas también tienen sistema nervioso y muy pocos se echan las manos a la cabeza por matar vacas «embarazadas». Alguien aquí podría decir que un feto humano con sistema nervioso, a diferencia de un feto de vaca, ya es «uno de los nuestros». Pero ¿acaso no lo era un día antes? Resulta enormemente problemático poner fechas a lo que es una cuestión de grado. De ahí que la discusión no parece que pueda centrarse en cuándo el feto es humano, sino qué debemos hacer con una vida con destino humano, tal y como subraya, creo que acertadamente, González-Faus. Eso que la madre interrumpe, con el paso de los días, será Clara o Juan o Pilar. Y me atrevería a decir que, al menos cristianamente, hay que verlo así. Hay que ponerle rostro al sin rostro. Como cristianamente hacemos con el mismo Dios. Otro tema, quizá, sería qué hacer con el feto que sufre una seria malformación. Aquí ya no sabría qué decir que fuera humanamente vinculante. Ciertamente, no parece que tenga mucho sentido llevar a término un feto destinado, pongamos por caso, a vivir «sin brazos ni piernas». Sin embargo, llegados a este punto, podríamos apuntar un par de cosas. Primera: me atrevería a decir que la existencia de una malformación difícilmente puede ser una razón cristiana para interrumpir el embarazo, en tanto que cristianamente estamos destinados a hacernos cargo de las vidas «desgraciadas». Segunda: Nicholas Vujicic es el protagonista del famoso video viral, el circo de las mariposas. Nicholas Vujicic nació, precisamente, sin brazos ni piernas. La mayoría entiende que su caso es ejemplar. Y lo que no parece serio es que las chicas progres de las canchas cristianas, por un lado, lloriqueen como magdalenas con la historia de Nicholas Vujicic y luego, por otro, defiendan que, si hubieran estado en el lugar de los padres de Nicholas, habrían abortado sin pestañear. Con todo, sigue abierta la cuestión acerca de a qué nos obliga, cristianamente hablando, la ejemplaridad excesiva del caso de Nicholas Vujicic. Pero aquí quizá deberíamos tener en cuenta que también fue excesivo el perdón que descendió de una Cruz.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo aborto en la modificación.

Meta