la neocueva
marzo 8, 2014 § Deja un comentario
Las réplicas de las pinturas rupestres de Altamira, las que se encuentran en la denominada «neocueva», no producen, a pesar de su sorprendente exactitud, la misma emoción que las originales. El valor no reside, pues en lo visto, sino en lo que sabemos o creemos saber acerca de lo visto. Y es que no es lo mismo ver una réplica perfecta que ver lo mismo sabiendo que fue pintado hace miles de años por hombres cuya vida fue, como también lo será la nuestra, un soplo. De ahí que nos cueste admitir que la visión sea una simple reacción a impresiones visuales. Ciertamente, podemos simplemente reaccionar. Pero quien se limita a reaccionar no podrá ir más allá de lo bonito (o lo desagradable). En modo alguno será capaz de asombrarse.
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