el ángel de la historia
marzo 15, 2014 § Deja un comentario
Hay en la fe bíblica algo que impide que pueda resolverse como expectativa religiosa. Una expectativa puede, en principio, ser realizada. Supongamos, por ejemplo, la expectativa, tan típica de Israel, de vivir en paz. Y ese algo es, precisamente, el hedor que procede del pasado. Pues en el caso de que Israel lograse vivir en paz «gracias a (su) Dios», un creyente aún seguiría escuchando el clamor de las víctimas que murieron injustamente antes de tiempo. Y ello, precisamente, en nombre de un Dios que se identifica con ellas. De ahí que la fe bíblica no pueda prescindir sin desvirtuarse de la esperanza apocalíptica en un final de los tiempos.
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