kaos

marzo 17, 2014 § Deja un comentario

Si en el origen era el caos, entonces no hay orden —no hay cosmos— que no sea provisional. En creyente: el mundo permanece colgando del hilo de la voluntad de Dios. Sin embargo, von Neumann demostró que de una serie azarosa tarde o temprano emerge una razón. De ahí a que el hombre deje de encontrarse bajo el amparo de una medida de gracia, hay solo un paso. Y lo que no podemos pedirle son peras al olmo: que los adultos vuelvan a la ilusión del día de Reyes; que el cientifico crea en demiurgos. Por suerte para el creyente, Dios creó al mundo, no a la manera de un dios artesano, sino sometiéndolo a su Palabra. Y ello no es posible sin desaparecer del mapa.

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