la soledad
marzo 19, 2014 § Deja un comentario
El sermón de la montaña no se entiende a menos que tengamos en cuenta que Jesús fue un profeta apocalíptico. «Felices los pobres», esto es: «el fin de estos tiempos se acerca, pronto asaltaremos el palacio de invierno y vosotros seréis los primeros en entrar». Ahora bien, tampoco captamos el alcance del sermón, hasta que no observamos que los pobres de solemnidad a los que iba destinado pasan de Jesús. A pesar de que su predicación aglutina a unos cuantos fieles, la mayoría no le cree. Lo que tenía que ser una buena noticia para los lumpen de la época, acaba siendo un fiasco: los lumpen escuchan a Jesús como si fuera un charlatán, mejor dicho, como un curandero un tanto p'allá. Por eso Jesús se dirigirá a Jerusalén: para dar el golpe definitivo en la boca del lobo. Y de hecho lo dio. Aunque no según lo previsto.
Deja un comentario