Dios es amor

abril 29, 2014 § Deja un comentario

De tan acostumbrados que estamos a la idea cristiana de Dios, hemos perdido de vista su alcance. Dios es amor, dijo Juan. Y muchos entienden su afirmación como si hubiera divinizado el amor. Ahora bien, no van por ahí los tiros. Juan no dice algo acerca del amor, sino acerca de Dios. La declaración ha de entenderse en un contexto en donde lo divino era, esencialmente, un poder que tanto podía jugar a nuestro favor como en contra. Ciertamente, por poco que abramos los ojos nos daremos cuenta que existimos bajo una realidad que nos excede por entero. No somos el centro. Hay más leña que la que arde, como quien dice. Sin embargo, dar por descontado que ese plus es bueno —que se preocupa en algún sentido de nosotros— sería pecar de narcisismo. Por eso, para la típica sensibilidad religiosa, descubrir que Dios es amor es todo un hallazgo. O, como suele decirse por los pagos teológicos, una revelación. Ahora bien, la paradoja de la revelación es que una vez revelada fácilmente se convierte en dato. Y donde damos por sentado que Dios es amor no tardaremos mucho en hacer del amor un Dios. De ahí que una revelación que preserve su carácter revelador sea esencialmente problemática. La revelación propiamente no revela nada que podamos transformar en conocimiento. La revelación no concluye en una gnosis. Y esto cristianamente solo es posible donde reconocemos al Crucificado no ya como un enviado de Dios —uno más—, sino como Dios mismo. Pues tal reconocimiento es, de por sí, problemático en tanto que un Dios no puede colgar de una Cruz. O, por decirlo de otro modo, no podemos admitir al Crucificado como Dios manteniendo el significado originario de la palabra «Dios». Quien afirma que Dios es amor no puede, así, seguir tratando a Dios como si Dios siguiera habitando las alturas a la manera de un dios olímpico, etsi crux non daretur. De ahí que quienes sostienen, dentro de las mismas canchas cristianas, que Jesús de Nazareth es un símbolo de Dios entre otros posibles, no podrán evitar la deriva hacia la gnosis y, en último término, la transformación de Dios en una vibración.

Los comentarios están cerrados.

¿Qué es esto?

Actualmente estás leyendo Dios es amor en la modificación.

Meta