boko haram

mayo 7, 2014 § Deja un comentario

A estas alturas ya sabemos cómo se las gastan los del boko haram. Este grupo de fundamentalistas islámicos secuestró hace unos días en Nigeria a doscientas chicas para utilizarlas como esclavas sexuales y, posteriormente, venderlas. ¿Podemos imaginar a Jesús de Nazareth escribiendo sobre la arena y diciendo aquello de que tire la primera piedra, quien esté libre de pecado? ¿Acaso no resulta inevitable ver a esos fundamentalistas como mala hierba que debe ser arrancada de raíz? ¿Acaso no son como ratas? Y, sin embargo, dejando a un lado que esas chicas deben ser liberadas, aunque sea violentamente, lo cierto es que los evangelios insisten en que Dios envió a su Hijo para darle a los pecadores, esas bestias, una última oportunidad. O por decirlo de otro modo, para restituirles la humanidad perdida o, cuanto menos, extraviada. Pues evangélicamente, el perdón de Dios va por delante (el cual, sin embargo, no debe confundirse con la exención de responsabilidades: con el perdón, va la penitencia, la obligación de restituir). De ahí que para comprender el alcance del kerygma evangélico, uno deba ponerse en la situación de aquellos que, humanamente, no pueden aceptarlo: la de los padres de esas pobres chicas, la de quienes sufren las consecuencias más sangrantes del pecado de los hombres. Y es que el evangelio es, sin duda, lo más contracultural o, como suele decirse, antisistema que puedas echarte en cara. Pues quien no perciba el escándalo del evangélico, fácilmente terminará poniendo a Dios a su servicio.

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