la mancha

mayo 11, 2014 § Deja un comentario

Para muchos, el mal es un asunto de perspectiva. Las manchas que nos molestan cuando miramos un cuadro de cerca, adquieren sentido solo cuando lo observamos desde la debida distancia. Podríamos decir que esta es la lógica que sigue la espiritualidad de la sublimación. En cambio, la lógica de la espiritualidad cristiana va en la dirección contraria. Pues como en la novela de Kafka, el castillo que se muestra majestuoso desde el valle, se presenta como un conjunto de viejas chabolas cuando ponemos el pie en él. El cristianismo es, sin duda, un antimito. Y es que la revelación cristiana ¿acaso no consiste en mostrar el inevitable mal olor de un Dios cercano?

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