en manos de Dios (y 2)
mayo 23, 2014 § Deja un comentario
Hoy en día, fácilmente creemos que basta con sentirse en manos de Dios para ser unos buenos cristianos. Como también con poder decir que hay Dios. Se trata del síntoma de un cristianismo en horas bajas. Sin embargo, el cristianismo es más que eso. De hecho, redirige sentimientos que ya estaban presentes. Así, por ejemplo, el de una esencial dependencia de Dios. Esta dependencia no es, ni de lejos, constitutivamente cristiana. De hecho, lo que hace el cristianismo, como decíamos, es redirigir esa dependencia: de un Dios olímpico a la Cruz. Como si el hombre no dependiera en verdad del poder de Dios, sino de su impotencia.