interioridad
mayo 26, 2014 § Deja un comentario
Que el cristianismo se haya tenido que refugiar en la interioridad de los hombres ya es de por sí un síntoma de que algo huele a podrido en los cielos de antes. A nadie, en los orígenes del cristianismo, se le hubiera ocurrido decir que Dios existe porque yo lo siento así. Entre otras cosas, porque resultaba inconcebible que Dios pudiera habitarnos sin hacer estallar los estrechos límites de nuestra subjetividad. Esto es, sin empobrecernos. Hay un exceso de narcisismo en aquellos que solo hablan cristiano en la intimidad.