intolerancia
mayo 27, 2014 § Deja un comentario
El cristianismo es, en esencia, intolerante. Un cristiano no puede tolerar el hambre de los hombres. Un cristiano vive ese hambre como el mandato insoslayable de Dios. Cristianamente hablando, la experiencia de Dios va con lo insoportable del sufrimiento y la muerte injusta. Tan solo el insomnio que provoca el clamor de tantos —tan solo ese estar en deuda con la miseria del hermano— nos libra de la idolatría o, lo que viene a ser lo mismo, de la tibieza que hace de Dios un dios a la medida de nuestra necesidad de sentido.