judgement
mayo 27, 2014 § Deja un comentario
La experiencia de Dios va con el juicio. Si la fe da testimonio de la verdad, entonces el que no cree permanece, como quien dice, en el error. O, por decirlo en bíblico, de espaldas a Dios. Pero ¿quién se atreve hoy en día a hablar de este modo? Ocurre aquí algo parecido a lo que encontramos en los diálogos de Platón: si es cierto que no hay otra vida lograda que una vida como la de Sócrates, entonces quien no ama la verdad —quien no persigue lo que en verdad tiene lugar y de algún modo nos trasciende— vive entre sombras. De ahí que cuando sostenemos con demasiada facilidad, por aquello del buen rollo, que tanto da una vida como otra, entonces acabamos haciendo de la fe una opción de consumo. Así, unos son creyentes como otros pueden ser del Barça. Y de ahí que las catequesis cristianas cedan cada vez más a las técnicas de la publicidad, aquellas que pretenden provocar la respuesta emocional, en definitiva, dar al público lo que pide. Pues si de lo que se trata es que se apunten, dejando a un lado el discurso sobre la verdad por políticamente incorrecto, entonces basta con encontrar los incentivos más eficaces. Más aún: que hayamos perdido de vista la cuestión de la justificación —el hecho de que nuestra entera existencia se encuentra sub iudice— solo puede conducirnos a un cristianismo de corte gnóstico, más pendiente de la salud espiritual de los creyentes que de obtener la absolución de aquellos pobres con los que Dios se identifica y con los que, por defecto, seguimos en deuda.