la mort
junio 25, 2014 § Deja un comentario
Actualmente, resulta difícil comprender lo que los textos bíblicos nos dicen acerca de la muerte. Pues, fácilmente damos por descontado que el hombre muere cuando su corazón deja de latir. La distinción entre vida y muerte es entendida hoy en día como una distinción meramente biológica. Sin embargo, bíblicamente hablando la muerte es un poder. Los hombres pueden existir —y de hecho existen— marcados por la muerte, esto es, sometidos a su poder. Los hombres suelen vivir como muertos, incluso aquellos que viven felizmente. Así, los hombres, la mayoría, mueren antes de morir. Esto es muy importante tenerlo en cuenta para saber de qué van las promesas de una vida eterna —de una vida no marcada por la muerte—. Pues, dichas promesas de entrada no pretenden responder a la inquietud del hombre acerca de un mundo más allá de la muerte. La cuestión no es, por tanto, si seguiremos por ahí depués de muertos. De hecho, la cuestión en la Biblia resulta secundaria, por no decir, irrelevante. Los textos veterotestamentarios, en su mayor parte, dan por hecho de que no hay otra vida que la que nos ha sido dada aquí y ahora. Pero aún cuando hubiera otro mundo más allá, la cuestión bíblica es si el morir nos libra de la muerte. El Sheol, por ejemplo, está habitado por muertos. El más allá de por sí no nos salva del poder de la muerte. En bíblico, no hay algo así como un alma que, al morir el cuerpo, quede liberada de las ataduras de la materia. En bíblico, solo el poder de Dios —poder que solo se manifiesta en aquel que le obedece ciegamente hasta el final, esto es, sin Dios mediante— puede liberarnos del poder de la muerte. Ahora bien, tampoco entenderíamos de que van las promesas de vida eterna donde las viéramos con los ojos de quien aspira a la felicidad como satisfacción. Pues tampoco me atrevería a decir que el vivo, bíblicamente hablando, sea alguien feliz, en el sentido habitual del término. Aunque tampoco infeliz.