dones

julio 5, 2014 § Deja un comentario

Bíblicamente, no cabe tratar directamente con Dios. De Dios tan solo tenemos lo dado, es decir, el don. Por ejemplo, la vida, pues la vida es lo que nos ha sido dado dentro de un plazo. Y esto solo puede ser así donde Dios no se muestra como un dios que garantiza desde los cielos el sentido de nuestro estar en el mundo. La vida es un don desde el misterio de Dios, esto es, desde la falta de respuesta a la pregunta por el porqué de la existencia. La muerte es nuestro horizonte y cualquier más allá es, esencialmente, problemático. Gracias, precisamente, a un Dios que no se da como divino. En clave judía, Dios es la cuestión de Dios. Ahora bien, en tanto que Dios no se declina en presente indicativo —en tanto que Dios es aquel que se echa en falta— el don es un testamento. Desde la (des)aparición de Dios se nos dio la vida. Pero, por eso mismo, también la Ley. Y es que solo desde una común orfandad llegamos a reconocer una misma filiación.

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