zona de confort
julio 23, 2014 § Deja un comentario
El precio que pagamos por asegurar nuestra existencia —por hacer del mundo un hogar— es, precisamente, el de la pérdida de la alteridad. Pues el otro es, por defecto, tan fascinante como temible. El otro es, de entrada, riesgo, amenaza, motivo de inquietud. Puede que también promesa. Pero ya lo dijo Hölderlin: solo ante el peligro crece lo que nos salva. De ahí que saturados de confort, no podamos tener otro espíritu que el de la nostalgia por el dios que perdimos.