Franz Stangl (3)
agosto 5, 2014 § Deja un comentario
Gitta Sereny—Si no tenía un sentido de lealtad al partido o a sus ideas, ¿en qué creía durante su estancia en Polonia?
Franz Stangl—En la superviviencia—dijo inmediatamente—. En medio de toda aquella muerte, en la vida. Y lo que me sostenía era mi fe fundamental en la existencia del justo castigo.
—Pero usted sabía dónde estaba. Usted temía a hombres como Globocnik, Wirth, Prohaska… ¿Cómo puede ser que no temiera igualmente ese «justo castigo» que tan seguro estaba de que existiera y que, cuando llegó, iba a incluirle a usted?
—Todo formaba parte de cómo lo había concebido para mí mismo: solo soy responsable ante mí y ante mi Dios. Sólo yo sé lo que hice por mi voluntad. Y por eso puedo responder ante mi Dios. Lo que no hice por propia voluntad, lo que tuve que hacer obligado, por eso no necesito responder…. Sí, sabía que llegaría el día en que los nazis se hundirían y que probablemente me hundiría con ellos. Si sucedía, no había nada que pudiera hacerse. En la época de las peores degradaciones del este —dijo con una expresión bastante ambigua, pensé, haciéndome dudar de si se refería a sus propios sentimientos en relación con Treblinka o a la derrota del ejército alemán en Rusia— me fui de permiso y lo pasé en casa de un sacerdote: Pfarrhoh Klaus, en Steyrthal, con el padre Mario, amigo de la familia de mi esposa. Íbamos a misa cada mañana…