Génesis 1, 27
agosto 13, 2014 § Deja un comentario
¿A imagen y semejanza? ¿Quién pudo llegar a escribir esta audacia, sabiendo qué significa la palabra «Dios»? ¿Qué hay detrás de este descaro? ¿Cómo pudo un hombre llegar a concebirse a sí mismo como imagen de Dios? Más aún: ¿por qué presuponemos con tanta facilidad que eso es bueno? ¿Tan seguros estamos de la bondad divina? ¿Acaso no es propio de un dios su indiferencia? ¿De qué tipo de imagen se trata? ¿El hombre es una réplica de Dios, pero en miniatura? ¿O deberíamos entender, por el contrario, que somos el reflejo de Dios, aquel rostro en el que Dios busca reconocerse? Y si esto fuera así ¿qué Dios podría llegar a reconocerse en el hombre sin renunciar de algún modo a su divinidad?