inútil catecismo

agosto 14, 2014 § Deja un comentario

El problema del catecismo es que ofrece verdades que solo pueden ser entendidas desde el camino que que nos permite llegar hasta ellas. El camino es aquí su razón de ser. El problema del catecismo es que presenta como ciencia lo que solo puede ser expuesto como fenomenología del espíritu. Para la verdad científica tiene sentido distinguir entre los modos del descubrimiento y el criterio de contrastación. Una hipótesis científica no llega a ser admitida provisionalmente como verdadera porque hayamos seguido un método en concreto. Einstein podría haber soñado sus ecuaciones y seguirían siendo «verdaderas». Pues lo determinante en ciencia es la contrastación. Esto no es así en el caso de las verdades evangélicas. Afirmaciones como «Dios es bueno» o «la criatura es imagen de Dios por el hecho de que participa en la inmortalidad» no pueden ser tomadas como quien dice que el agua, químicamente pura y a una atmósfera de presión, hierve cuando alcanza los cien grados. Por tanto, el lector del catecismo haría bien en preguntarse cómo es que el creyente llega a decir que Dios es bueno o que la criatura participa de la inmortalidad de Dios. De lo contrario estas verdades acabarán siendo como las lentejas: o las tomas o las dejas. Si es que no lo son ya.

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