tan lejos, tan cerca
agosto 29, 2014 § Deja un comentario
Si el cristianismo tuvo que anunciar a un Dios cercano —un Déu proper— fue porque esa cercanía en modo alguno era obvia. Sobre la base de un Dios que se mostraba, es un decir, como el Altísimo —sobre la base de un Dios que no aparecía por ningún lado— la proclamación cristiana tuvo que imponerse, ciertamente, con el carácter de una revelación inaceptable, por no hablar de provocación. Ahora bien, por eso mismo, cuando el anuncio deja de ser polémico —cuando el anuncio se transforma en un lugar común—, la revelación cristiana deja de ser significativa, transformándose en una opinión entre otras o, lo que acaso sea peor, en un producto sentimentaloide. Y en esas estamos. Será por aquello de la maldición gitana: que tengas pleitos y los ganes.