lección de arquitectura básica
agosto 30, 2014 § Deja un comentario
No deja de ser curioso que la palabra «Dios», la cual es, de por sí, la cifra de la insuperable incomprensibilidad en la que anda cuanto es, haya terminado siendo la clave de bóveda del sentido del mundo. Es obvio —o cuanto menos debería serlo— que la fe de quien se sitúa ante este último Dios no se diferencia formalmente de la de aquellos que adoraban a Baal.