un Dios de pobres
octubre 17, 2014 § Deja un comentario
El Dios de los pobres —el Dios de los degraciados— es, sencillamente, un Dios que se oculta, un desaparecido, un Dios cuya presencia está en el aire. Un Dios, en definitiva, pendiente. En cambio, el Dios de los instalados es el Dios que está, precisamente, instalado en su mundo, esperando el ascenso del hombre. De ahí que podamos decir que el peligro de la teología es jugar a dos bandas: hablar de Dios como el Dios de los pobres pero dando a Dios por hecho, como si fuera una versión de Papa Nöel, el cual, como sabemos, existe, aunque solo aparezca por Navidad.
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