André Gide

noviembre 28, 2014 § Deja un comentario

Nuestro mundo será uno u otro dependiendo del sentido alrededor del cual gira nuestra existencia. Así, no va a ser lo mismo un mundo percibido desde el tacto que desde la visión, desde la visión que desde el oído. La realidad así es o lo que entra en contacto, o lo que no acaba de ser visto (y exige ser visto) o la voz que nos reclama. Fácilmente podemos decir que en nuestra experiencia de lo real hay un poco de todo. Pero cuando decimos esto no nos damos cuenta que donde hay un poco de todo siempre hay algún factor que, sencillamente, pesa más. Hablamos, pues, de las ópticas inconmensurables. El modo de ser voluptuoso no entenderá, por ejemplo, que lo decisivo de la existencia sea, por ejemplo, responder a la voz que nos llama imperativamente. Como el que cree que lo decisivo es comprender, ver con claridad, difícilmente admitirá que no haya nada más grande que la piel erizada que produce una caricia.

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