galáctica
noviembre 28, 2014 § Deja un comentario
Suponer por un instante que se te ha cortado el cordón umbilical que te une a la nave espacial y que vagas solo por el espacio infinito. El cosmos se revela indiferente a tu suerte. Belleza e infierno son dos caras de lo mismo. ¿Dios? No puedes ya ni siquiera imaginártelo. Como le ocurrió al bueno de Job.